domingo, 22 de enero de 2012

¿Y tú qué ves?

Hoy he terminado las clases a las 18'00 y ya era de noche. Estaba caminando despreocu-padamente hacia casa y al levantar la vista no he podido más que sonreír: ¡la luna! Estaba preciosa, totalmente llena, grande y brillante. Me ha venido a la cabeza que muchas otras personas mirarán hoy la luna, ¿y qué verán?

El Principito de Saint Exupéry encuentra bellas las estrellas porque sabe que en una de ellas está su flor; no le llaman la atención por su brillo o su belleza, sino por el recuerdo que ellas le evocan. El hombre-lobo siente miedo cuando sale la luna, porque sabe que en pocos instantes comenzará a transformarse. Fievel, el ratoncito de Spielberg, mira la luna y sabe que en algún sitio, su hermana Tanya también estará mirándola. Y así podríamos seguir hasta el infinito.

Las percepciones y los sentimientos que se despiertan ante una misma cosa son muy diversos, es el “plus” que aporta el hecho de que somos humanos. El arte y la belleza no son algo chato y unívoco, ya que cualquier realidad está enriquecida por la variedad de las propias vivencias.

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