Hace poco he leído las quejas de un blogger que estaba harto de ver tantas bombillas esparcidas por los árboles de la ciudad y a la gente desenfrenada comprando porque había llegado la Navidad.Por un lado comprendo sus protestas al ver lo que él consideraba un desperdicio de energías –tanto por la luz como por el esfuerzo de la gente-; pero por otro lado me parece que solo es un desperdicio si son manifestaciones vacías de contenido. ¿Es absurdo que con motivo de estas fiestas haya tantas familias que se reúnan para celebrar?, ¿es absurdo que por Navidad todas las tiendas busquen slogans que tienen algo que ver con “paz, amor y amistad”?, ¿es absurdo que por estas fechas muchas personas encuentren un motivo por el que ser generosos y sean las fechas en las que se reciben más donativos en ONG’s y centros de beneficencia?
Es muy fácil mirar alrededor y criticar lo que vemos de sinsentido en los demás, pero verdaderamente… ¿cuál es el sentido de todo este “montaje”? Creo que en Kazajstán lo han descubierto. Como en su lengua no tenían palabras con las que desear una feliz Navidad, la traducción de lo que dicen es “¡Feliz cumpleaños de Jesús!”. A lo mejor es un momento de que redescubramos la verdadera belleza de la Navidad y así entenderemos por qué son días tan alegres.
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